• José Ramón AyllónLucio Anneo Séneca

    Séneca en tu camino

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    SINOPSIS

    La vida es un camino largo y trabajoso. Entre aquellos que mejor lo han recorrido están, sin duda, los sabios y los santos. Séneca es uno de los sabios romanos que más huella ha dejado en la posteridad.

    Nació en Córdoba, en el año 4 antes de Cristo. Desde muy pequeño vivió en Roma, donde recibió una esmerada educación y ejerció como abogado. El emperador Agripina le encomendó la educación de su hijo Nerón, de quien llegó a ser ministro entre el 54 y el 61. En el 65, sospechoso de participar en una conjuración, Nerón le ordenó abrirse las venas.

    José Ramón Ayllón, autor del breve texto introductorio, recoge en esta cuidada selección numerosas enseñanzas y reflexiones de este célebre filósofo romano nacido en Hispania sobre la vida feliz, la tranquilidad del espíritu, la divinidad, nuestros temores o el placer y el ocio.

  • Aristóteles en tu camino

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    SINOPSIS

    La vida es un camino largo y trabajoso. Entre aquellos que mejor lo han recorrido están, sin duda, los sabios y los santos. En la Atenas del siglo IV a.C., Aristóteles marcó, en mayor medida que ningún otro sabio, los caminos que después habría de recorrer el pensamiento humano. Con sus análisis definitivos sobre ética y política, dejó claro en qué consiste la vida lograda de las personas y de las sociedades, y cómo pueden ambas alcanzar la excelencia.

    Toda la ética de Grecia, Roma y la Europa cristiana es una propuesta sobre virtudes, y todas las virtudes se pueden reducir a las cuatro propuestas por Homero, Sócrates, Platón, Aristóteles y los estoicos, denominadas más tarde cardinales porque sobre ellas gira la vida moral. Los textos de Aristóteles que hemos seleccionado pertenecen a su Ética a Nicómaco, uno de los pilares de occidente, junto a la Biblia, la Odisea y el Derecho romano.

  • El primer sexo

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    SINOPSIS

    Si los apóstoles de la corrección política consiguiesen legalizar la quema de libros, El primer sexo, de Eric Zemmour, sería de los primeros en arder. Atrevido e insolente, defiende tesis de difícil digestión para el hombre contemporáneo, acostumbrado a vivir en un régimen de pensamiento único que divide las opiniones en aceptables e inaceptables, en legítimas e ilegítimas.

    Con estilo vertiginoso, repartiendo mandobles por doquier y cuestionando todo lo incuestionable, el periodista francés nos cuenta la historia de una renuncia: la renuncia del hombre a su virilidad, la claudicación ante el ideal femenino, que hoy impregna todas las instituciones sociales, desde el matrimonio hasta el gobierno.

    Porque, lejos de lo que pretenden hacernos creer las feministas, la nuestra no es una sociedad patriarcal. Es una sociedad matriarcal. Los hombres, dice Zemmour, han dejado de lado todo cuanto los define como tales: han abjurado del deseo para abrazar el amor; han renegado de la lógica del contrato para tomar la de una fidelidad pasional; y han sustituido su antañona rudeza por una sensibilidad delicada que los lleva, por ejemplo, a depilarse o engalanarse con pantalones ceñidos.