Recomendaciones literarias para este verano

El verano es una buena época para dedicarle a la lectura todo ese tiempo que, como consecuencia del vértigo de la vida cotidiana, no le hemos podido dedicar durante el resto del año. Ya estemos en el norte o en el sur, en la playa o en la montaña, en nuestra residencia habitual o en nuestra casa de vacaciones, conviene tener cerca de nosotros un libro con el que evadirnos, siquiera por unas horas, de ese ininterrumpido estruendo de estímulos tan propio del mundo contemporáneo. Por este motivo, me tomo la licencia de recomendarte algunos de los títulos presentes en nuestro catálogo. En primer lugar, porque estoy convencido de que te pueden gustar. En segundo lugar, porque esta modesta editorial necesita tu ayuda, lector, para continuar trabajando al servicio de la belleza, la verdad y el bien.

El primer título del que me gustaría hablarte es Esencia de mujer, un ensayo en el que el archiconocido escritor inglés G.K. Chesterton (1874-1936) reflexiona sobre el matrimonio, la familia, la feminidad y el feminismo. Así, con ese alegre ardor que siempre le caracterizó, Chesterton defiende aquí la belleza de la familia y arremete contra todos los intelectuales o políticos modernos que desprecian el hogar, conciben el matrimonio como una prisión de la que la mujer ha de ser liberada y proclaman por doquier las bondades del divorcio.
Pero tal vez prefieras disfrutar de una novela antes que devanarte los sesos con un ensayo. Si es así, te sugiero que leas La escarapela blanca, ambientada en la primera mitad del siglo XVIII. Rebosante de aventuras, batallas y heroísmo, esta novela de José Manjón narra la historia de un puñado de corajudos irlandeses que participó en una rebelión —liderada por el príncipe Carlos Estuardo— para deponer a Jorge II, elector de Hannover, y propiciar así la entronización de Jacobo III, legítimo soberano de Inglaterra, Escocia e Irlanda.
Tampoco puedo dejar de recomendarte Hijo de la nación, el primer tomo de la autobiografía de Jean-Marie Le Pen. Quizá uno de los políticos más carismáticos y controvertidos de la segunda mitad del siglo XX, la vida de Le Pen queda vigorosamente retratada con el adjetivo “trepidante”. Al fin y al cabo, en noventa y dos años ha hecho más cosas que las que cualquier hombre corriente podría hacer en mil. Tras haber perdido a su padre cuando no era más que un adolescente, durante la II Guerra Mundial, el protagonista de estas memorias empuñó las armas en Indochina y Egipto, fue el miembro más joven de la Asamblea Nacional durante la década de los 50, fundó un movimiento político para defender la Argelia francesa en los 60… Y todo antes de crear el Frente Nacional en 1972.

Es probable que la sola idea de leer las memorias de un político — ¡y encima francés! — despierte en ti una invencible pereza, pero lo cierto es que las de Jean-Marie Le Pen merecen realmente la pena. Primero, por lo que ya te he dicho sobre su estimulante vida. Y, segundo, porque no son las típicas memorias de un político — casi siempre repletas de fríos y acartonados formalismos —, sino que su autor las ha escrito con la misma naturalidad con que se dirigiría a un buen amigo suyo en un lugar cualquiera: no encontraremos frases medidas al milímetro ni opiniones medrosas llamadas a agradar a hombres moderados, y sí la pasión de un hombre que ama a su patria con ardor y, en consecuencia, sufre viéndola languidecer.
Termino con un ensayo, La melancolía del cristianismo, que deleitará al lector con más inquietudes intelectuales. En él, el filósofo Antonio Ríos rastrea los orígenes del vínculo entre la fe cristiana y la melancolía y nos recuerda una verdad que el hombre contemporáneo parece haber olvidado: que esa felicidad que desea con ardor no la hallará en este mundo. “Nos hiciste para Ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti”, dice san Agustín al inicio de sus Confesiones.
Te recomendaría diez, quince, veinte libros más, pero sospecho que ya he abusado lo suficiente de tu paciencia. Así pues, sólo me queda invitarte a ojear nuestro catálogo y desearte un muy feliz verano.

Un afectuoso saludo,

Julio Llorente
Director de Bibliotheca Homo Legens

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